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Crónicas urodélicas (IV): testigos del diluvio

Crónicas urodélicas (IV): testigos del diluvio

Lo cierto es que me he tomado un descanso (reconozco que bastante largo) en las Crónicas Urodélicas. Este lapsus ha sido para mí como el parón entre temporadas de las series televisivas. Así que permitidme el caprichoso placer de referirme a las tres primeras entradas de esta serie como “Primera Temporada”. En esta se describieron las características de estos curiosos anfibios, su origen y una introducción a los alocaudados, un grupúsculo fósil muy parecido físicamente a las salamandras. Debo sincerarme con vosotros: os mentí, aseguré que de esta entrada se encargaría Jurliki pero, por varios motivos, me encargaré yo de ésta. Así que… ¡al turrón!.

Esta “Segunda Temporada” (como me mola referirme así a estas nuevas entradas) supondrá el inicio al repaso de los urodelos actuales, pues ya está bien de hablar de tanto fósil. Y empezaremos con unos de los tritones más curiosos con los que tenemos el placer de compartir nuestro planeta.Pero antes de entrar en profundidad hablemos sobre una curiosa historia. Para ello tendremos que situarnos en 1726. Ese año llegó a manos del doctor suizo Johann Jakob Scheuchzer una curiosa laja proviniente de Öhningen (Baden, Alemania). Impreso en la roca se veía lo que parecía ser una columna vertebral adosada a un cráneo de gran tamaño. Scheuchzer era un hombre profundamente religioso y, como tal, estaba totalmente convencido de la veracidad de La Biblia. Su vida fue un continuo intento de encontrar pruebas que respaldaran dicha interpretación de las santas escrituras, especialmente con todo lo referente al Diluvio Universal. Y este hallazgo resultó ser la prueba definitiva de la realidad de tal acontecimiento. Para Scheuchzer estos fósiles resultaron ser los restos de un ser humano y, como tal, lo nombró Homo diluvii testis, es decir, el hombre testigo del Diluvio. Algo, por cierto, que estuvo rodeado de cierta polémica. Y, bajo esta catalogación, permaneció en los estantes del Museo Teylers de Haarlem (Holanda) hasta que en 1811 llegó Georges Cuvier, al que

Fosil del Homo diluvii testis, ahora conocido como Andrias scheuchzeri.

proclaman padre de la anatomía comparada. A este genio decimonómico se le encargó adecentar dicha pieza. Muy animado Cuvier se puso manos a la obra, limpiando la laja. Al asearla salieron a la luz unas pequeñas extremidades delanteras. Y, así, el barón confirmó algo que sospechaba: en realidad, no era el resto fósil de un pobre desgraciado hundido durante la ira divina del Diluvio Universal, sino una salamandra de gran tamaño muerta hace ya eones. Nuevamente tuvieron que pasar unos cuantos años para que este urodelo fuera incluida dentro de su grupo taxonómico correspondiente, ocurrió en 1831 cuando Holl la nombró Salamandra scheuchzeri y, finalmente, a manos de Tschudi se reconoció su nombre actual Andrias scheuchzeri. Una historia sin duda curiosa que llega a rozar el límite se lo cómico. Pero no sería honroso burlarse de Scheuchzer, era un hijo de su tiempo, de una sociedad profundamente religiosa, cuya única explicación de la historia de la Tierra provenía de la Sagrada Biblia. Por cierto, el nombre genérico de Andrias proviene del vocablo griego “andro” que traducido al idioma de Cervantes significa “hombre”. Así pues el nombre de la especie, A. scheuchzeri*, viene con cachondeo, pues se traduciría como más o menos “el hombre de Scheuchzeri”. Para que luego digan que los científicos no tienen humor. Un apunte más, en 1936 Karel Čapek se basó en este suceso para crear su libro “La Guerra de las Salamandras”, donde el autor checo hipotetiza sobre el hallazgo de una población relíctica de esta especie, con unas capacidades cognitivas sorpredentes. Una novela totalmente recomendable.

Salamandra gigante china (Andrias davidianus)

Todo esto no es más que un hecho insólito en la historia del conocimiento de una curiosa familia de urodelos, conocidos popularmente como salamandras gigantes o en el mundo de la ciencia con el nombre de criptobránquidos. Se tratan de salamandras de tamaño considerable, que oscila entre los 75 centímetros hasta el metro y medio de longitud. Tienen una distribución ya relíctica, pues hoy en día sólo quedan tres especies. Una en el este de Norteamérica, conocido en inglés con el satánico nombre de “hellbender” (Cryptobranchus alleganiensis), y dos en Asia, la especie japonesa (A. japonicus) y la china (A. davidianus). Las tres tienen un aspecto similar, un cuerpo alargado y aplanado dorsoventralmente con cuatro cortas extremidades, coronando todo esto con una gran cabeza con ojos diminutos y una boca enorme con la que atrapa los invertebrados, peces, ranas y hasta pequeños mamíferos de los que se alimenta. Los ambientes por donde discurren sus vivas son muy similares: ríos caudalosos de aguas frescas y bien oxigenada. La respiración de estas salamandras se realiza a través de la piel, por ello presenta rebordes que incrementan la superficie disponible para la absorción de oxígeno. De hábitos nocturnos, la salamandra caza mediante la detección de los cambios de presión que provocan las presas durante su desplazamiento e inmediatamente el anfibio succiona a su víctima hasta la boca mediante un rápido movimiento de su mandíbula inferior. Son los anfibios actuales más grandes, siendo el mayor A. davidianus con cerca de 2 metros de longitud.

Salamandra gigante japonesa (Andrias japonicus). Foto de Paul Williams

Los criptobránquidos son animales lentos y torpes que usando sus cortas patas se desplazan por el fondo de los ríos de frías aguas en los que viven. Pero, en realidad, son animales muy agresivos, al menos durante la época de celo. Estas salamandras no muestran un dimorfismo sexual claro, salvo por el hinchado de la cloaca en los machos en época reproductiva. Un aspecto clave dentro de la biología de los criptobránquidos es que los individuos no dejan de crecer una vez alcanzada la madurez sexual, definiéndose así un rango muy amplio en el tamaño de los reproductores (1). Durante la época estival los machos más grandes, conocidos como “den-masters” (1), cavan una larga galería por debajo del nivel del agua, desde ella éste espera pacientemente la llegada a las hembras. Por contra si es un macho se entablará una cruenta lucha y, parece ser, que son corrientes las heridas e, incluso, la muerte de uno de los contrincantes. En ocasiones pueden acumularse en la entrada varios ejemplares, Kawamichi y Ueda (1998) llegaron a contar hasta 17. En este auténtico barullo de salamandras no sólo se encuentran hembras, también hay machos de tamaño pequeño que intentan aparearse con las hembras evitando, a la vez, ser detectados en tal actitud por parte de los “den-masters”. Por este comportamiento este tipo de machos han sido bautizados como “sneakers” (1), algo así como ruines. En los criptobránquidos la fecundación es externa y tiene lugar en el interior de las madrigueras construidas por los machos más grandes. Allí las hembras depositan entre 400 y 600 huevos, parece ser que hay hasta casos de canibalismo, en el que éstas devoran parte de la puesta de otras hembras. Por su parte, el den-master custodiará sus huevos hasta que eclosionen, unos 50 ó 60 días después.

Cuando empecé a buscar información sobre estos animales, pensaba que eran especies gravemente amenazadas. Pero cuál fue mi sorpresa al saber que únicamente la salamandra gigante china(A. davidianus) está incluida como En Peligro Crítico (CR) en el Libro Rojo de la UICN. El drástico descenso poblacional registrado no es sólo fruto de la degradación y destrucción del hábitat en el que viven, sino que además la caza directa para el consumo humano hacen el resto. Las otras dos, la especie japonesa (A. japonicus) y la americana (C. allegensis) se catalogan como Casi Amenazas (NT).

Los restos fósiles de criptobránquidos son escasos y se limitan a Eurasia y Norteamérica. Los más antiguos provienen del Paleoceno de Mongolia y corresponde a dos géneros ya desapareciods, AviturusAlanurus (2). Así que parece que, con el conocimiento actual del que gozamos, el centro de origen del grupo se sitúa en el continente amarillo. Desde aquí los criptobránquidos se establecieron en Europa, donde ya se encontraron especies asignables al género actual Andrias. Aparte de la ya mencionada A. scheuchzeri, tenemos a la ucraniana A. karelcapeki, además de varios restos aislados en estratos del Oligoceno, Mioceno y Plioceno de Austria, Alemania, República Checa, Moldavia y Ucrania. Parece ser que mediante puentes de tierra estas salamandras llegarían a América del Norte. En 1917 se halló en los sedimentos del Mioceno Superior de Nebraska una parte de hueso dentario asignado a A. matthewi (3). En Saskatchewan (Canadá) se encontraron los primeros restos, datados del Paleoceno Tardío, asignables a Cryptobranchus (3).

Cryptobranchus allegensis. Foto de Andrew Hoffman, 2007.

La filogenia urodélica actual considera que los criptobránquidos forman junto a los hibónidos** una temprana escisión en la evolución de las salamandras. Tan antigua como el Jurásico Medio, si consideramos que Chunerpeton tianyensis es una salamandra gigante. Se considera que el hecho de presentar una fecundación externa es un rasgo primitivo dentro de los urodelos. El resto de salamandras la presentan interna, excepto un grupo: los sirénidos, que son a su vez considerados los más antiguos de las familias modernas. El nombre les viene que ni pintados, pues han sacrificado por completo su vida terrestre en favor de pasar toda su existencia bajo el agua. Pero lo más curioso de los sirénidos radica en ser unos auténticos peterpanes. Pero de eso ya se hablará en otra entrada.

* Hay autores que, en realidad, esta especie sería sinónimo de la actual salamandra gigante china (A. davidianus).

** Los hibónidos son también conocidos como salamandras asiáticas, cuyo nombre popular no deja mucho espacio a la imaginación en cuanto a su distribución.

Bibliografía:

  1. Kawamichi, T., & Ueda, H. 2008. Spawning and nests of extra-large males in the giant salamander Andrias japonicus. Journal of Herpetology 32 (1): 133-136. Resúmen.
  2. Blackburn, D., & Wake, D. B. 2011. Class Amphibia Gray, 1982. In: Zhang, Z. Q. (Ed.) Animal Biodiversity: An outline of higher-level classification and survey of taxonomic richness. Zootaxa 3148: 39-51. Artículo.
  3. Holman, J. A. 2006. Fossil salamanders of North America. Indiana University Press ISBN= 0-253-34732-7. En Google Libros.

Anteriormente, en Crónidas Urodélicas:

  1. Salamandra versus lagarto.
  2. Origen.
  3. Los otros.

6 comentarios para “Crónicas urodélicas (IV): testigos del diluvio”

  1. Sr.Belizón dice:

    Mirando las imágenes de estas “macrosalamandras” me transporto al Devónico

    :-)

  2. D.E.L dice:

    Me encantan, me encantan!!!!
    Que pena que no vivan en Europa, porque si hubiera por aquí la vida sería más interesante.
    Imaginate bañarte en una playa fluvial y que te aparezca una salamandra de 1m… Que chulada!!!
    xDDDDDD

  3. El Grumete dice:

    Recuerdo que alguien trajo unos gallipatos a Zaragoza hace muchos años. 25 quizá. Ante la imposibilidad de soltarlos, los tuve varios años en un acuario. Verlos comer una lombriz tirando uno de cada lado y girando sobre sí mismos para partirla me transportaba a los ríos africanos con sus gigantescos cocodrilos. Finalmente, la persona que los trajo a Zaragoza volvió al lugar donde los capturó que creo que era Extremadura y realizaron el viaje de vuelta a su antiguo y aténtico hogar. De ellos conservo ese recuerdo imborrable. Ni fotos tengo. Ver la actividad de estas salamandras dede de ser una experiencia mucho más intensa supongo. Las peleas entre machos deben de ser un espectáculo terrible. He visto fotos de ejemplares con heridas muy grandes. Estos animales representan el éxito de un diseño que permanece a través de los milenios

  4. Deinowilly dice:

    Preciosos estos bichos!!

    Por cierto, para los interesados en la Paleo, un grupo de estudiantes estamos creando el blog oficial del yacimiento de Las Hoyas, estamos en nuestros comienzos por lo que necesitamos un empujoncillo de todos los paleofrikis ke kerais echar un vistazo, tenéis de todo: desde biología evolutiva y paleo en general (y evidentemente del yacimiento) hasta tonterías variadas y paleofrikismo de toda índole: http://lashoyas.blogspot.com/

    Saludos y os esperamos

  5. D.E.L dice:

    ALGUIEN HA DICHO PALEOFRIKIS????
    Aquí que vengo yo xDDD
    Página fichada para favoritos ipso facto !!!

  6. Marta dice:

    Las fotografías son geniales.

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