De dientes y sables, parte I

Cráneo y holotipo del Tiarajudens eccentricus

Nada como revisar las noticias científicas por la mañana y encontrarse con que se ha anunciado una nueva y bizarra criatura prehistórica.
La última adición al interminable bestiario paleontológico es Tiarajudens eccentricus, un extraño terápsido del suborden Anomodontia, el cual también incluye a los ligeramente mejor conocidos dicinodontes (tales como Placerias).
Tiarajudens
vivió hace 260 millones de años, en el Pérmico, y se distinguía porque, a pesar de ser herbívoro (como indican sus dientes planos trituradores), contaba con dos “colmillos de sable” tan largos que sobresalían muy por debajo de la mandíbula inferior.

Conocido a partir de un solo cráneo, resulta por el momento imposible saber si ambos sexos poseían estos colmillos. Los restos de Tiarajudens fueron hallados en la localidad de Tiaraju, de ahí su nombre (“diente de Tiaraju”), en el estado de Rio Grande do Soul.
En cuanto a su nombre específico, eccentricus, se refiere a lo inusual no solo de sus colmillos de sable sino al hecho de que poseía gran numero de molares¡ incluso en el paladar!  Muchos predadores (incluyendo a las serpientes y a los extintos mosasaurios) poseen dientes en el paladar, pero esta es, al parecer, la primera vez que se encuentra a un herbívoro con esta característica. También es, dicen los autores del estudio, el terápsido mas antiguo conocido capaz de masticar su alimento.

Reconstrucción del Tiarajudens (y un terápsido depredador que prefirió no acercarse demasiado)

Pero, ¿y los colmillos? ¿Para que necesitaba un herbívoro armas tan formidables?
Lo cierto es que no es el primer vegetariano con dientes de sable conocido por la ciencia. Varios otros animales, con poco o ningún parentesco entre sí, han desarrollado este tipo de armas a lo largo de millones de años.
Quizá el ejemplo más conocido entre los mamíferos prehistóricos sea el Uintatherium, criatura similar en tamaño y forma básica a un rinoceronte, aunque sin parentesco con éste, que vivió a mediados del Eoceno; tanto machos como hembras contaban con caninos enormes, aunque los de los machos eran más grandes. Uintatherium probablemente no tenía muchos depredadores, y es muy posible que la función principal de los colmillos hayan sido las batallas intraespecíficas, es decir, contra miembros de su propia especie; es de imaginarse que la piel de esta bestia haya sido muy gruesa y resistente, y quizá haya tenido una notable capacidad de cicatrización, como la de los hipopótamos modernos.
Más sorprendente aún es que todavía hoy existen herbívoros con dientes de sable. Uno de ellos es el chevrotain, tambien conocido como hiemosco o ciervo ratón (género Tragulus) . No se trata de un ciervo, sino de un tragúlido, miembro de una familia de rumiantes semiacuáticos que estuvo muy extendida durante el Oligoceno y el Mioceno, pero de la que solo quedan unas diez especies en la actualidad, distribuidas en zonas de bosque tropical cada vez más fragmentadas en Africa y el sureste asiático.
Otro ungulado con colmillos es el ciervo almizclero, del género Moschus, que a pesar de su nombre no es realmente un ciervo. Estos pequeños ungulados habitan en gran parte de Asia, incluyendo Siberia y los Himalayas, y carecen de cornamenta. En vez de eso los machos tienen caninos alargados que les sirven de arma tanto intraespecifica como contra sus muchos depredadores.
Pero quizá el más asombroso herbívoro con dientes de sable en nuestros días sea el ciervo acuático chino (Hydropotes inermis), esta vez un cérvido auténtico. Nativo de China y Corea, este animal ha sido introducido también en Gran Bretaña (en inglés a veces se le conoce como “vampire deer”, ciervo vampiro), donde actualmente su población va en aumento; aunque usualmente prefiere huir de potenciales depredadores, pelean ferozmente cuando se les acorrala, y más de un perro ha encontrado un final sangriento al ir a perseguir a un ciervo acuático.

Ciervo acuático chino

También se ha reportado, aunque en muy raras ocasiones, comportamiento agresivo hacia los humanos. Como todos los ciervos, el acuático chino es más peligroso durante la época de brama, usualmente entre noviembre y diciembre; las feroces batallas de los machos durante esta temporada son la causa de que los ejemplares más viejos estén a menudo cubiertos de cicatrices.
Lo realmente especial del ciervo acuático chino es que sus colmillos de sable no están fijos, sino que están flojos en sus alveolos, y el animal puede retraerlos o empujarlos hacia adelante usando su musculatura facial. Así, cuando un ciervo acuático se alimenta, retrae los sables hacia atrás para que no estorben, y cuando amenaza a un rival, los adelanta y los acerca el uno al otro ofreciendo un aspecto mucho más intimidante. (Se ha reportado que el muntjac (Muntiacus), otro cérvido pequeño, tambien posee esta capacidad, pero sus “sables” están menos desarrollados que los del ciervo acuático).
Con apenas un cráneo incompleto conocido, sólo podemos imaginar cómo usaba sus dientes de sable el extraño terápsido de Rio Grande do Soul, pero una cosa es segura; con semejante armamento, a nadie le habría gustado enfrentarse a un Tiarajudens enfurecido.

12 comentarios para “De dientes y sables, parte I”

  1. Hexo dice:

    Enhorabuena por este primer artículo, Hodari. ^^

    Muy curioso lo del ciervo vampiro, no tenía ni idea de que pudiera retraer los colmillos. Los caminos de la selección son inescrutables.

  2. Dino dice:

    OH! El Tragulus me recuerda al Indohyus!

    ¡Qué buen post Hodari! qué tal ciervo chino también, misma mascota de Bram Stoker!

    ¡Magnífico el fósil!

  3. D.E.L dice:

    guau!
    Interesante descubrimiento éste!
    De está época también tenía unos dientes “en plan carnívoro” el estemmenosuchus. Curioso cuanto menos en un hervíboro, ya que no parecen muy buenas armas para defendesa por la posición que tienen… ¿no?. ¿Alguna adaptación para excavar tal vez?…

    PD: Lo de los ciervos, interesantísimo xD

  4. velocirrapta dice:

    ¿Y los jabalíes?

  5. Jurliki dice:

    @ Velocirrapta, los jabalíes (Sus scrofa) son omnívoros, no sólo hervíboros ;)

  6. Hexo dice:

    También están los elefantes. :P

  7. Cuervo dice:

    Oohhh muy buena Entrada..Falto tu dibujo :P:..
    Si lo mas probable es que se hayan desarrollado para cavar y luego tambièn como arma…O al reves :P jajaja

  8. Enhorabuena Hodari! Has empezado fuerte, así me gusta! ^^
    Muy curiosos los colmillos movibles del ciervo acuático chino!!!

  9. yogonidas dice:

    Vaya que interesante solo sabia lo del almizclero

  10. Cuervo dice:

    Los pareirasaurios también tenían dientes en el paladar :D

  11. Hodari Nundu dice:

    Cuervo, es cierto, supongo que se les habrá pasado a los autores del Tiarajudens…

    ¡Gracias a todos por sus comentarios! :D

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