De Nessie y escrotos

Hace un mes que Nature cumplía 100 años. Toda una centuria arrojando luz en el conocimiento humano. Por ella han pasado artículos históricos, así de primeras se podría citar el descubrimiento de la doble hélice en la que se configura el ADN a manos de Watson y Crick en el ya lejano 1953. Pero, a pesar de todo, a la revista le han colado algún que otro gol por la escuadra. Y, de todos ellos, tal vez el más famoso de todos tenga que ver con el críptido más salao y majete de los que “pueblan” este planeta: Nessie.

Vivimos en una época en lo que todo tiene que estar legislado, y nuestras vidas se rigen, por mucho que algunos aboguen por su eliminación, por leyes. Al fin y al cabo, el ser humano es un animal social. Una rama del derecho, la ambiental, establece, entre otras cosas, que especies animales gozan de protección y cuales no. Claro está que para ser protegida una especie debe de tener un nombre. Con este espíritu, Sir Peter Scott y Robert Rines publicaron en 1975 un artículo en la susodicha Nature en la que bautizaban científicamente a Nessie como Nessiteras rhombopteryx, algo así como “la maravilla del lago Ness con aletas romboidales”. Y, bueno, para publicarlo en tan prestigiosa revista tendrían que tener unas pruebas de la existencia del monstruo totalmente irrefutables. Pues la realidad es que… ¡no!. Sólo se basaron en fotografías para describirlo y nombrarlo. Todo empezó en 1972 cuando Scott y Rines  instalaron dos cámaras a unos 10-15 metros de profundidad. Éstas hacían fotos cada 45 segundos. Dichas imágenes mostraban una y otra vez únicamente material en suspensión, hasta que su suerte cambió totalmente. Tres fotos mostraban algo muy distinto. Una parecía ser una silueta, otra la cara de algún ser y, por último, la más famosa de todas, una aleta de forma romboidal. Y, si uno las ve con ingenuidad puede llegar a pensar que está viendo un plesiosaurio. Lo cierto es que estas fotografías son demasiado bonitas para ser verdad y aquí es donde entra en juego el ineludible factor humano, también llamada picardía en unas situaciones o “hijoputismo” en muchas otras. Al final resultó que éstas fueron retocadas y, en realidad, eran unas preciosas y sobrevaloradas imágenes, siguiendo el orden de izquierda a derecha del archivo adjunto inferior, de sedimento en suspensión (aleta), fondo del lago (cebeza) y burbujas (“cuerpo” de Nessie). Por cierto, y como anécdota, Nessiteras rhombopteryx es un anagrama de “monster hoax by Sir Peter S.” (monstruo de broma de Sir Peter S.) ¿Casualidad o causalidad?

Fotos tomadas por Scott y Grimes en los años 70 del pasado siglo. A la izquierda la famosa aleta, en el centro la supuesta cabeza de Nessie y, a la derecha, algo que parece la silueta de un gran animal.

Por cierto, aunque ambos creadores de Nessiteras rhombopteryx ya han fallecido, Rimes ha volvió a hacer una jugada parecida. Hace unos años aseguró haber encontrado un cadáver de Nessie en el fondo del lago mediante una cámara submarina. Sinceramente, parece de todo menos los restos de un gran animal.

Supuesto cadáver de Nessie.

Esto no es más que una singularidad en un mundillo, el de la catalogación biológica, llena de curiosidades. Hay miles de ejemplos de nombres “frikis” a seres vivos. Pero mi favorito sin lugar a dudas es y será la curiosa historia de un fósil en el ya lejano siglo XVII.

Dibujo del primer hallazgo documentado de un dinosaurio.

Nos situamos en el año 1677, y mientras Van Leeuwenhoek descubre los espermatozoides mediante el uso de un primitivo microscopio, el inglés Robert Plot publicó en su libro de interminable título “Natural History of Oxford-shire, being an Essay toward the Natural History of England” el dibujo del considerado como primer hallazgo de los restos de un dinosaurio. Unos años antes Plot recibió un hueso fósil fuera de lo común, pues era de gran tamaño, procedente de una cantera de Cornwell (condado de Oxford). La idea imperante en la época era que los fósiles no eran más que caprichos de la naturaleza, ideados por El Creador para decorar las entrañas de La Tierra. Si Dios creó las flores y conchas de los diferentes filos animales para decorar la superficie, ¿por qué no iba a hacer lo mismo en el interior del planeta? O peor, ¿y si Satanás, en su interminable maldad, colocaba los fósiles para intentar hacernos dudar y eventualmente negar la veracidad de la Sagrada Biblia? Pero Plot era la voz discordante. Para él la estructura porosa interna de los fósiles es demasiado similar a los huesos actuales como para aceptar dichas explicaciones.

Lo cierto, es que Plot estuvo muy avispado. Llegó a la acertada conclusión de que el fósil de Cornwell era el extremo distal de un fémur. Es decir, la parte que entra en contacto con la rodilla. Y debió ser un fémur realmente grande. Así que el inglés llegó a la conclusión de que debía tratarse de un elefante. Pero, ¿un elefante en Gran Bretaña? Es posible que durante las campañas romanas para la conquista de dicho territorio se trajera alguno de estos paquidermos y que, el desgraciado animal, acabara muriendo en territorio de la Pérfida Albión. Pero no hay constancia de ello. Es más, el propio Plot vio en su día un elefante vivo y, claramente, el tamaño del fósil no se correspondía con la biometría del proboscídeo. Finalmente, el autor acabó basándose en La Biblia para resolver el misterio. Sin duda, el tamaño del fémur tuvo que pertenecer a uno de esos gigantes antediluvianos que abundan en los relatos de las sagradas escrituras.

Varios años después, en 1763, otro naturalista británico, Richard Brookes, recogió la batuta de este misterio. Brookes bautizó, por primera vez en la historia, a un dinosaurio en su obra “The Natural History of Waters, Earths, Stones, Fossils and Minerals with their Virtues, Properties and Medicinal Uses” como Scrotum humanum. Sí, habéis leído bien: Scrotum humanum. La imagen superior muestra el dibujo que en su día realizó Plot y es claro el parecido con un escroto humano. Por aquella época, tal y como he escrito en párrafos anteriores, en el que se mezclaba la magia con la realidad. Un muy buen ejemplo de ello es la idea de que la forma de las plantas se relacionan con su capacidad curativa. Es posible que Brookes siguiera esta tendencia, máxime si traducimos el título de su obra: Historia Natural de las aguas, tierras, piedras, fósiles y minerales con sus virtudes, propiedades y usos medicinales. Así pues, si tiene forma de escroto, es posible que sirviera para curar dicha parte del cuerpo masculino.

El fósil en cuestión, objeto de la polémica, hace tiempo que se perdió, pero sabemos por la zona donde se halló y gracias al dibujo de Plot que se trata del dinosaurio que en 1824 Buckland nombró como Megalosaurus. De S. humanum no se volvió a saber nada más hasta que en 1990 saltó a la palestra. Los paleontólogos L. B. Halstead y W. A. S. Sarjeant propusieron el rescate del nombre de Brookes para sustituir el de Buckland. Algo que la comisión ICZN (International Comission of Zoological Nomenclature) acabó rechazándolo. En realidad S. humanum tendría validez taxonómica sobre Megalosaurus, pero hay una regla en todo este mundillo que reza que si 50 años de propuesto un nombre no se ha usado, ya no es válido. Así pues, Scrotum humanum, para bien o para mal, acabó siendo un nomen oblitum o nombre olvidado. No me negaréis que si hubiera salido la propuesta hacia delante habría molado mucho. Entonces, especulando por especular, Megalosaurus habría, sin lugar a dudas, pasado a ser el dinosaurio más famoso de todos los tiempos, usurpando de forma casi automática el trono a Tyrannosaurus rex o Triceratops. Y, tal y como ya dictó el paleontólogo Michael J. Benton, toda una familia entera de terópodos, los megalosáuridos, se conocerían como escrótidos. Y puestos ya a seguir con este juego de imaginación especulativa, ¿os imagináis un Parque Jurásico con Scrotum humanum? Tal vez el que escupiera a sus víctimas no fuera Dilophosaurus

Sasquatch y Nessie de parranda. Un par de tipejos muy majetes.

Bibliografía:

  1. Scott, P., & Rines, R. 1975. Naming the Loch Ness monster. Nature 258: 466-468. Resúmen.
  2. Benton, M. J. 1991. Tras las huellas de los dinosaurios. Circulo de Lectores, S. A.

8 comentarios para “De Nessie y escrotos”

  1. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos De Nessie y escrotos http://www.elojodedarwin.com/paleontologia/7912/  por murmadrid hace [...]

  2. moguisla dice:

    muy interesante que pensaran que hubiera un animal con unos escrotos tan grandes!

  3. Frannewassos dice:

    La primera imagen sí que parece una aleta y la tercera un cuerpo pero por mucho que miro la segunda no acabo de verle parecido con una cabeza.
    En cuanto a la imagen del presunto cadáver, en una primera mirada parece que es la cola, y en una segunda, resulta ser más bien un cuello y una cabeza serpentiformes.
    Por lo demás, nos queda que el megalosaurio debió ser un dinosaurio cojonudo.

  4. D.E.L dice:

    JAJAJAJAJAJAJAJAJA
    Dios mío que dureza xDDD
    Ese detalle en plan Dilophosaurus arrojando a los contrarios… no quiero ni pensarlo xDDDDD
    Por cierto, ví un par de documentales sobre el bigfoot y uno me dejó bien claro por qué mucha gente cree en el. En ella unos cuantos individuos se ivan al monte de noche y todo ruido, chasquido o “presencia” que hubiera… BIGFOOT!!! xDDDD
    Si te vas al monte en plena noche con unas ganas locas de que aparezca el Bigfoot, pues claro, van a rodearte 5, 10 o 20 de ellos.
    Además creo que el argumento más sólido para demostrar que no existe tal primaté bípedo en Norteamérica es que en Estados Unidos, un país lleno de cazadores y dónde va armado hasta el quisque… como aún no se mató uno??? ES IMPOSIBLE!!! Adjunto pruebas xDDDDDD
    http://www.youtube.com/watch?v=iQygPC-4_kI&feature=relmfu
    http://www.youtube.com/watch?v=WEtosDa5LMU ( A partir del 2:30)

  5. Nachop dice:

    La última foto la mejor.

  6. Paquicéfala dice:

    Muero de risa sólo de imaginarme que lo de los “escrótidos” y sus ominosos escupitajos… XDDD
    ¡Qué historietas por ahí escondidas tiene la ciencia!

  7. Cuervo dice:

    JAJAJAJA Escrótidos!

    “Ahi avanzando por las selvas jurásicas, mientras la manada de cetiosaurios pacía tranquilamente, aparece de la nada rugiendo y sembrando terror el scrotum humanun!” xD…

    Nunca supe porque lo asignan a Megalosaurus con tanta certeza, es un dibujo de una cabeza de fémur que puede pertenecer a cualquier dinosaurio grande y lo asignan a Megalosaurus sin dudar :(

  8. Pioraptor dice:

    Realmente que feo nombre para un teropodo

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