Crónicas urodélicas (II): Origen

Gerobatrachus hottoni. Dibujo de Hodari Nundu, dibujante oficial de El Ojo de Darwin

Texas, hace 290 millones de años (principios del Pérmico). Entre la vegetación riparia corre un pequeño animal de unos 11 centímetros de longitud. De repente de entre la maleza sale volando un insecto, en concreto un palaeodictyoptero. Nuestro protagonista no se lo piensa dos veces y sale disparado tras él, pues el hambre aprieta. Es en este momento cuando podemos apreciar lo interesante que llega a ser este animal, estamos pues delante de aquel que los hombres conoceran como Gerobatrachus hottoni (1). Una auténtica preciosidad de forma transicional, puesto que combina de forma excepcional rasgos esqueléticos de los urodelos (recordemos: salamandras y tritones) y de los anuros (ranas y sapos). Cuando no dispones de restos fósiles que corroboren el momento aproximado de divergencia entre dos especies o grupos animales puedes utilizar una curiosa técnica de análisis genético conocida como relojes moleculares. El principio en el que se basa es sencillo, suponiendo una tasa de mutación genética constante (y obviamente conocida) se puede establecer el momento de divergencia entre dos cadenas de ADN comparadas. Una vez obtenido el resultado hay que manejarlo con cuidado y esperar que el bendito registro fósil lo corrobore o lo desestime. Dentro de la paleontología existe cierto debate entre partidarios y detractores acerca de la fiabilidad de esta técnica. En el caso de los anfibios Gerobatrachus adelanta* el momento de separación entre urodelos y anuros situándola en el Pérmico Medio (1), en vez de finales del Carbonífero tal y como se obtenía mediante técnicas moleculares. Es más, Gerobatrachus arroja un poco luz sobre el incierto origen de los 3 grupos de anfibios vivos (conocidos como lisanfibios): urodelos, anuros y gimnofiónidos o cecilias. La idea que gozaba de un mayor consenso era la de un origen común de los tres, siendo la divergencia más reciente entre urodelos y cecilias durante algún momento de Jurásico. Gerobatrachus tiró por los suelos esa idea. El estudio filogenético (1) que acompañó a su descripción no solo demostraba el origen común de ranas y salamandras, es decir, serían un grupo hermano, sino que además demuestra que las cecilias tienen un origen distinto a los anteriores. Por tanto, de resultar correcto, lisanfibia no sería un grupo natural y, por tanto, no es un grupo válido. De esta forma tenemos que anuros y urodelos descanderían de los anfibios temnospóndilos, mientras que las cecilias lo harían de los lepospóndilos.Sea como sea, los primeros restos reconocidos como urodelos provienen del Jurásico Medio (163 millones de años). Se trata de Kokartus honorarius, hallado en Kirguizistán,  y es miembro de los karauridae, un grupúsculo de primitivas salamandras un tanto robustos que medraron durante el Jurásico y Cretácico de Europa y Asia. Básicamente se diferencian de los salamandras verdaderas por ciertos rasgos del cráneo (2 y 3), por lo que serían el grupo hermano de Caudata, es decir, las salamandras “verdaderas”. A pesar de ser la más antigua hay una forma, Karaurus del Jurásico Superior (152 millones de años) de Kazakstán, con una morfología aparentemente más primitiva que la de Kokartus (3). No obstante la paleontología es la ciencia del inconformismo, algunos autores sostienen que hay restos de un urodelo aún más antiguo, Triassurus sixtelae, pero dada la precariedad en la que se conservan los pocos restos que nos han llegado y la escasa osificación de éstos ciertas autoridades en la materia consideran que, en realidad, se trata de un renacuajo de temnospóndilo. Así y con todo una cosa es segura, para principios del Jurásico ya tenemos restos adjudicables de forma indudable al clado de los urodelos, pero hasta el Jurásico Medio no tenemos ningún fósil de ningún caudado. Proveniente de la Mongolia Interior (China) Chunerpeton tianyensis (4) se incluye dentro de los criptobránquidos, las famosas salamandras gigantes de Asia y Norteamérica, sobre las que ya hablaremos en otra entrada. Es de destacar la permanencia en Chunerpeton de rasgos larvales, como las agallas externas, algo por otra parte muy común entre las salamandras y tritones, en un proceso conocido como neotenia, algo sobre lo que, nuevamente, se hablará a su debido tiempo.

Chunerpeton, la salamandra "verdadera" más antigua conocida. Dibujo de Hodari Nundu, dibujante oficial del blog.

Lo cierto es que el registro fósil de caudados es bastante pobre. Parece ser que las familias actuales radiaron temprano, incluso puede que antes de la gran extinción de finales del Mesozoico. Aún así conocemos hasta tres familias de caudados con incierta posición taxonómica que acabaron desapareciendo (Batrachosauroididae, Prosirenidae y Scapherpetontidae).

Como se ha señalado con anterioridad los anfibios actuales o lisanfibios se dividen en tres grandes grupos: urodelos, anuros y gimnofiónidos. Esto no es cierto del todo, ya que hasta el Mioceno existió un extraño grupo de lisanfibios totalmente distintos a los anteriores con una apariencia más que similar al de las salamandras,  pero eso es ya tema para otra entrada.

* Aquí tomo como punto de inicio la formación de La Tierra, por tanto si la fecha de acerca al presente la adelanta, si, por contra, se acerca a la diagénesis del planeta la atrasa. Vamos eso creo, ¡a no ser que me haya hecho la picha un lío!.

Bibliografía:

  1. Anderson, J. S., Reisz, R. R., Scott, D., Fröbisch, N. B. & Sumida, S. S. 2008. A stem batrachian from the Early Permian of Texas and the origin of frogs and salamanders. Nature 453: 515-518. Artículo.
  2. Milner, A. R. 1997. Triassic and Jurassic lissamphibians en Fraser, N. C. & Sues, H. D. (Eds.) In the shadows of the Dinosaurs. Early Mesozoic tetrapods. Cambridge University Press. Disponible en Google Libros.
  3. Holman, J. A. 2006. Introduction en Holman, J. A. Fossils salamanders of North America. Indiana University Press. Disponible en Google Libros.
  4. Gao, K. & Shubin, N. H. (2003) Earliest known crown-group salamandersNature 422, 424-428. Resúmen.

8 comentarios para “Crónicas urodélicas (II): Origen”

  1. cantin dice:

    el post y los dibujos son de una calidad envidiable

  2. Sr.Belizón dice:

    Muy guapo, desconocia por completo a Gerobatrachus hottoni, y te has quedado corto con lo de preciosidad :-), es una maravilla!!!

    Felicidades Rafa y Hodari ;-)

  3. Cuervo dice:

    Buen post , la verdad que enseña mucho acerca de los anfibios…

    Lo bueno de Hodari es que dibuja como un rayo , apenas sale algo nuevo el lo dibuja a una velocidad sorprendente :)

    Lo que me llama la atención (por lanzar una pregunta que dispare algún que otro comentario) es que tantos anfibios de diferentes familias tengan la cabeza con forma de boomerang..

  4. croconut dice:

    ¿será por eso que siempre volvían al agua? :>

    Ok, ok, pesimo chiste

  5. Alive dice:

    Fantástica entrada, tanto por los dibujos como por el texto :)

    Saludoss.

  6. AvA dice:

    Me ha encantado. Mis felicitaciones tanto para el autor del artículo como para el de los dibujos.

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