Criptozoología: Creando monstruos

Una constante en toda población humana es la posesión de un folclore propio, que identifica al grupo como una cultura distinta a la vecina. Uno de los principales componentes de esta “consciencia colectiva” son las leyendas, historias orales que, entre otras cosas, describen elementos del entorno. Al compartir el entorno con los animales, éstos suelen ser los protagonistas de muchas de ellas, hasta el punto que el imaginativo popular crea seres de dudosa existencia entorno a los cuales gira toda la trama. A raíz de esto en los años cincuenta del pasado siglo Bernard Heuvelmans propuso la creación de una disciplina conocida como criptozoología. Ciencia para algunos, propuesta absurda con aires científicos para el mundo académico, la criptozoología se basa en el estudio de estas leyendas para el descubrimiento de nuevas formas de vida desconocidas para la ciencia occidental pero conocidas para las poblaciones locales, en el argot reciben el nombre de críptidos. Curiosamente con el apogeo de internet el número de éstos ha crecido de forma exponencial, en su momento Heuvelmans describiría a un menos de un centenar, hoy se citan, según la versión en inglés de la Wikipedia, 208, “bicho” arriba, “bicho” abajo. De forma que prácticamente todo lago de tamaño respetable poseen su propio monstruo.

De esta forma ya tienes montado el cóctel perfecto:

  1. Eliges una zona remota del planeta, eso sí que sea lo más alejado posible de cualquier país occidental.
  2. Investigas las tradiciones y superticiones de algún grupo cercano.
  3. De la descripción del ente, te quedas con lo que te importe, asignando lo que no te cuadre con ningún grupo zoológico al imaginerío popular.
  4. Hablas sobre él en en algún foro de criptozoología.
  5. Y ya tienes tu críptido.

Y es aquí el principal problema de la criptozoología y su consiguiente catalogación dentro de las llamadas pseudociencias, todo su estudio se basa en relatos de avistamientos y suposiciones, material sin ningún tipo de objetividad. Es más, el ambiente alrededor de ésta está muy bifiado, abundan los creatas, y su gran visión científica de la vida, espabilados timadores, avispados sacamantecas y demás gambiteros dispuestos a ganarse un dinero a cambio de regalar una preciosa historia a los oyentes. Reconozco que, como en todos los sitios, habrá gente con un espíritu realmente investigador, pero que muchas veces es engañado, más por sus deseos de encontrar la prueba definitiva que por no saber discernir lo ficticio de lo real. Es por ello que existen casos que al final han resultado ser fruto de la ignorancia por parte de gente poco versada en temática biológica. Ejemplos de esto hay a patadas en la literatura criptozoológica.

Werner Janensch. Fuente: Wikipedia

Entre 1909 y 1912 el paleontólogo alemán Werner Janensch se dedicó a desenterrar los restos del yacimiento tanzano de Tendaguru, el más importante en cuanto a fauna mesozoica del Hemisferio Sur hasta hace bien poco. Se tuvieron que cavar las zanjas a mano con la ayuda de 500 lugareños y, como eran otros tiempos sin vehículos a motor, transportarlos mediante porteadores durante cuatro días hasta el puerto de Lindi.  Para ello los porteadores hicieron un total de 5.400 viajes para transportar las más de 1.000 cajas llenas de restos de antediluvianos animales, entre los que destacan: Giraffatitan, Dryosaurus, Dicraeosaurus Kentrosaurus, entre otros. Al ser los restos que quedan de todo un ecosistema jurásico obviamente no sólo se encontraron dinosaurios, sino también restos de cohabitantes de los grandes reptiles. Uno de ellos fue el pterosaurio* Pterodactylus. Unos años después, en 1.923, Frank H. Melland recoge en su libro “En el África embrujada” los testimonios del ente conocido en el lugar como kongamato, algo así como “el que rompe (o vuelca) los botes”. Según escribió  el kongamato “no es un pájaro, ni siquiera un ave, es más bien una especie de lagarto volador con las alas como las de un murciélago; tiene un enorme pico lleno de dientes y su tamaño es enorme“. Obviamente con esta descripción cualquiera piensa inmediatamente en un pterosaurio**, una idea muy sugerente, aunque no es la única sobre cuál es su naturaleza. Se ha propuesto que pudiera ser una nueva especie de murciélago o de ave de gran tamaño e, incluso, confusiones con especies conocidas como el marabú (Leptoptilos crumeniferus) o el picozapato (Balaeniceps rex). Aunque siempre existe la posibilidad de que en realidad, bajo el nombre de kongamato se refiera a una nueva especie de vertebrado volador de gran tamaño, la zona donde se dice que habita, la región pantanosa de Jiundú, en el noroeste de Zambia, es un importante punto de turismo ornitológico y, claro está, con la cantidad de tipos versados en la materia cargados con prismáticos y telescopios con el único objetivo de ver pájaros, es muy sospechoso que no halla habido ningún avistamiento del kongamato. Por ello, y por que tiendo a pensar en la buena fe de la gente, me decanto por una explicación menos sugerente. Es posible que en algún grupo étnico de la zona existiera algún tipo de leyenda sobre espíritus voladores o similar que fueron alimentadas por las noticias de los restos de seres voladores prehistóricos desenterrados en Tanzania. Desgraciadamente, los restos encontrados allí son muy fragmentarios, así que o bien es posible que en Zambia exista o hubiera existido un excepcional yacimiento con pterosaurios conservados en unas condiciones excelentes, tanto como para estar en conexión anatómica, o que los lugareños vieran dibujos de esta antiguos reptiles y el boca a boca hiciera el resto. Dada la gran distancia que separa Tendaguru de la Provincia del Noroeste de Zambia, alrededor de 1.500 Km., esta última posibilidad cojea un poco. De todas formas es muy curioso, incluso diría demasiado curioso, que el primer informe del supuesto pterosauria viviente africano coincida con la época en que se estaba desenterrando huesos de reptiles mesozoicos en el mismo continente. Ahora bien, ¿y si Melland se hubiera basado en los hallazgos en Tendaguru para adornar la leyenda del kongamato, y así abastecer de historias de aventuras a una sociedad industrial ávidas de ellas?

Kongamato atacando a unos pobres pescadores. Fuente: www.philippe-coudray.com

Como no hay dos sin tres, no es el único pterosaurio supuestamente vivo. En Papúa Nueva Guinea se dice que habita uno muy peculiar de hábitos nocturnos y con capacidad bioluminiscente llamado ropen. Varios “investigadores” creacionistas se frotan las manos soñando con su descubrimiento por que, según ellos, sería la demostración definitiva de que la evolución es una mentira… ¡en fin! Tan espectacular críptido no ha sido tratado hasta entrado el siglo XXI, e incluso ha protagonizado algún capitulo de las series de investigación criptozoológica Destination Truth y Monster Quest.  Los primeros consiguieron grabar extrañas luces volando en el cielo nocturno papuano, no obstante estudios posteriores de dichas filmaciones no han podido dar un resultado concluyente sobre la naturaleza de dichas luces.

Pero no solo de pterosaurios vive la criptozoología, prácticamente cualquier grupo más o menos espectacular de fauna prehistórica tiene un críptido asociado, pero eso será contado en una futura entrada.

* Que no son dinosaurios, pero sí parientes muy próximos.

**Repito: NO SON DINOSAURIOS.

12 comentarios para “Criptozoología: Creando monstruos”

  1. S.Belizón dice:

    Que buena entrada ESDLA, hubo un tiempo que me aficioné a buscar blogs de críptidos para reír un rato, es curioso como suelen sacar especies como el Okapi, o incluso el Celecanto, para dedicarse flores y anunciar que todos esos descubrimientos se deben a la labor de los “criptozoólogos”, cuando lo cierto es que todas esas especies descubiertas en las últimas décadas lo han sido por zoólogos de verdad!
    La lista de críptidos descubiertos por la criptozoología es…
    .
    .
    .
    espera un momento…
    .
    .
    .
    “0″
    Efectivamente “cero patatero”, sin embargo en cuanto la ciencia encuentra alguna nueva especie, ya están vitoreandose de que ellos ya sabían que existía o que hace tiempo que andaban buscándola, pues que sigan buscando al mokele bembe, al “plesiosarius” del loch Ness, o al Gnomo de Gerona…y ya puestos la tumba de Don Quijote.
    Muy buena entrada.

  2. Hexo dice:

    A mi desde pequeño hasta ya siendo un jovencito me fascinaban estas historias. Fui abducido por expediente x. La verdad es que hay algo muy especial en el misterio, que el pensamiento racional y el método científico consiguen erradicar. Supongo que es algo irracional, muy profundo en nuestra psique, que nos hace disfrutar de lo sobrenatural y misterioso.

    Hay seres vivos mucho más extraños y sorprendentes que los críptidos. Pero esos existen de verdad y no tienen ningún conflicto con el conocimiento actual. Suponen retos en los campos de investigación de la ciencia, pero no rompen paradigmas, ni cambian el mundo, ni muestran grandes revelaciones.

    El encanto de los críptidos es sencillamente, que no existen, o que su existencia nunca llegará a ser probada, por muy cerca que nos parezca estar. El encanto del misterio.

  3. Gracias!

    Es una pena que no existan los críptidos, pero como dice Hexo hay está la magia.

    Por cierto S. Belizón sólo hay un ejemplo de un “descubrimiento” por parte de un autodenominado criptozoologo… pero eso lo contaré en otro momento JOJOJOJOJOJOJOJOJOJO

  4. S.Belizón dice:

    Aahh sí???
    Pues no tengo ní idea…,ni se me ocurre cual puede ser…¿? toca esperar.

  5. Cuervo dice:

    Hexo:
    “y no tienen ningún conflicto con el conocimiento actual. Suponen retos en los campos de investigación de la ciencia, pero no rompen paradigmas, ni cambian el mundo, ni muestran grandes revelaciones.”

    ¿Que tal la medusa inmortal? :)

  6. Hexo dice:

    Bien, va tirando. Gracias por preguntar. ;)

  7. Jurliki dice:

    ¿Habláis de la Turritopsis nutricula? ;)

  8. Cuervo dice:

    Si :)

  9. Cuervo dice:

    Esa si petó todo!!! :)

  10. Dino dice:

    acá unas veces buscaron a una criatura parecida a un megaterio, hasta vino la NAtGeo y todo, obviamente nada encontraron en ese sentido

  11. Hexo dice:

    ¿Cómo le llaman? (Eso es muy importante) XD

  12. Justo estoy leyendo un libro sobre el tema, de Rafael Alemañ Berenguer, “Criptozoología: Cazadores de Monstruos”. Muy interesante, la verdad.

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