Archivo de la categoría ‘Paleontología’
De dientes y sables parte IV
Bien, llegamos a la cuarta y última parte de la serie sobre dientes de sable, pero primero que nada, hay que revelar la identidad del cráneo misterioso del último post. Se trata efectivamente de un Metailurus, un félido auténtico, aunque perteneciente a una interesante tribu que se extinguió sin dejar descendientes.
Me refiero a la tribu Metailurini, dentro de la subfamilia Felinae, misma que incluye a la gran mayoría de félidos de pequeño y mediano tamaño en la actualidad, y eso quiere decir que, a pesar del sorprendente parecido que pueda tener con los maquerodontinos o con la pantera nebulosa, ¡Metailurus estaba más emparentado con el gato doméstico!
De dientes y sables parte III
Bien, antes de continuar con nuestro vistazo a los dientes de sable, me gustaría disculparme por un par de párrafos algo defectuosos del post anterior. El primero decía:
“Y no es el único maquerodontino gigante; ya hemos mencionado que el Homotherium alcanzaba los 400 kilos, y recientemente en Chad se descubrieron los restos de una nueva especie de Machairodus, M. kabir, que rondaba los 490 kilos de peso.”
De dientes y sables parte II
Habiendo hablado ya sobre los herbívoros con dientes de sable, desde el Tiarajudens hasta el ciervo vampiro, es hora de pasar a los depredadores; pero antes, una noticia; finalmente han sido identificados los restos de dos especies de félido dientes de sable hallados en un depósito de asfalto en Venezuela, muy similar a los famosos depósitos de La Brea en California.
Hace unos 500.000 años, el lugar estaba rodeado por amplias praderas habitadas por toda clase de grandes bestias vegetarianas, incluyendo llamas gigantes, perezosos, gliptodontes, armadillos gigantes y caballos (eso es mucha comida para gatos).
Tiranos, plumas y aquello que no se conserva
¡Bueno, empecemos en serio con esto! No sabía muy bien con qué empezar mis andanzas por estos lares, así que, impepinablemente, acabé barriendo para casa. Así que preparaos para una gran dosis de dinosaurios y evolución.
No se si muchos de vosotros seguiréis tan de cerca el mundo dinosauriano como para haber leido acerca de esto, pero allá va: Tyrannosaurus, el gran carnívoro, el rey de los reptiles tiranos, pudo haber estado cubierto por plumas. Los que ya lo supierais no habréis reaccionado de manera alguna. Los que no, quizás os hayáis quedado a cuadros. Y aquí es cuando llegamos a la parte principal del tema de hoy: “¿cómo sabemos eso?”
De dientes y sables, parte I

Cráneo y holotipo del Tiarajudens eccentricus
Nada como revisar las noticias científicas por la mañana y encontrarse con que se ha anunciado una nueva y bizarra criatura prehistórica.
La última adición al interminable bestiario paleontológico es Tiarajudens eccentricus, un extraño terápsido del suborden Anomodontia, el cual también incluye a los ligeramente mejor conocidos dicinodontes (tales como Placerias).
Tiarajudens vivió hace 260 millones de años, en el Pérmico, y se distinguía porque, a pesar de ser herbívoro (como indican sus dientes planos trituradores), contaba con dos “colmillos de sable” tan largos que sobresalían muy por debajo de la mandíbula inferior.
El conejo miocénico menorquín.
Ya hemos hablado aquí en algún post sobre el curioso fenómeno de la Regla de Foster, con alguna que otra excepción los animales grandes o pequeños invierten su talla en función de los nuevos ajustes que generalmente producen los fenómenos de especiación en entornos insulares.
- Josep Quintana; Meike Khlerb y Salvador Moyà-Solà: Nuralagus rex, gen. et sp. nov., an endemic insular giant rabbit from the Neogene of Minorca (Balearic Islands, Spain).
Dinosaurios pequeños, grandes y nombres como “Pepe”

Teratophoneus curriei, una de las nuevas joyas descubiertas en las últimas semanas. Ilustración de Hodari Nundu. Haz click en la imagen para verla en mayor tamaño.
Desde que escribí el último post-noticiario han sucedido bastantes cosillas en el mundo de los dinosaurios, así que voy a intentar resumirlas en una sóla entrada (lo sé, me he dejado ir, ¡pero es que la paleontología nos deja sorpresas casi todos los días!).
Si bien el año pasado por estas fechas ya se había descubierto más de un alvarezsáurido, ya ha caído el segundo de este año, Albinykus bataar (a estos se les reconoce simplemente por el nombe jeje). Supongo que aún os acordaréis del primero, Linhenykus, un curioso animalito con un solo dedo en cada mano, pues si pensábais que los alvarezsáuridos no nos podían sorprender más estábais equivocados. Este pequeño clado tiene una batería de sorpresas infinita, y la última es que el nuevo Albinykus llega batiendo récords con un peso de no más de un kilogramo, convirtiéndose en el dinosaurio no aviano más ligero que ha existido nunca.
En cuanto a la evolución del grupo, también parece tomar cambios tras el nuevo hallazgo. Albinykus procede del Cretácico superior de Mongolia, siendo uno de los alvarezsáuridos más tardíos. Ahora, gracias a su tamaño, podemos proponer que posiblemente había una tendencia evolitiva en los alvaresáuridos a disminuir su tamaño, en lugar de la tendencia de los ceratopsios, tiranosáuridos, hadrosáuridos u otros grupos de dinosaurios a aumentarlo.
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Dinosaurios… ¡desde Sevilla! (II)

Una réplica del gran alosáurido asiático Yangchuanosaurus, impresionante.
Ya era hora de que retomaramos la exposición de Sevilla con su segunda parte, en la que veremos más fósiles interesantes.
Comenzando con el Yangchuanosaurus (el cual se nota descaradamente que es una réplica) podemos apreciar un modelo de alosáurido puro, mucho más esbelto que el Gorgosaurus anterior, pero casi con la misma longitud. El Yangchuanosaurus vivió en China en el Jurásico superior, y debió cubrir un nicho ecológico bastante similar al del Allosaurus norteamericano. Su cráneo, por supuesto, difiere mucho de los cráneos vistos anteriormente en la exposición (Tyrannosaurus, Giganotosaurus, Gorgosaurus…), ya que es mucho más ligero, pequeño y con dientes menos intimidantes, además de estar menos currado que, por ejemplo, el cráneo de Tyrannosaurus visto antes.
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Bacterias y esos pequeños detalles.
La historia de los pequeños detalles siempre queda aparcada o ensombrecida por los grandes estereotipos. Si al caminar bajo la imponente torre Eiffel de París nos asombramos de las cualidades del ser humano, podremos comprobar que nadie repara en otorgarle mayor mérito que a Gustave Eiffel (y no sin razón Ojo!) el hecho de disfrutar de una de las construcciones más bellas realizadas por el hombre. Pero la historia siempre tiene pequeños detalles, pasados por alto sin interés o importancia.
Cuando pensamos en la alimentación o en el sentido más amplio en el metabolismo, lo primero que hacemos es agrupar rapidamente a los organismos en plantas o en animales. Las plantas captan la energía presente en la luz solar, sintetizan hidratos de carbono y capturan dióxido de carbono; los animales respiran oxígeno y precisan de otros organismos para su alimentación. Sin embargo estas son una mínima parte de las estrategias que utilizan los seres vivos (en realidad los dos modelos de las eucariotas), obviando u olvidando los muchos procedimientos ofertados por un grupo comunmente menos llamativo pero de vital importancia en el modelaje bioquímico del planeta.
Los organismos procariotas poseen un repertorio metabólico mucho más extenso que los eucariotas, de hecho algunas son capaces de utilizar compuestos como fuente energética que pueden resultar tóxicos para la mayoría de organismos. La importancia de los diferentes tipos de metabolismos bacterianos es vital no solo para comprender determinados ciclos de elementos (como el del Nitrógeno), sino para entender como las bacterias fueron explotando diferentes fuentes de energía. Son sin duda los mejores organismos para instruirnos sobre los modos de explotación de la energía y como fue ésta en los albores de la vida.
Crónicas urodélicas (II): Origen
Texas, hace 290 millones de años (principios del Pérmico). Entre la vegetación riparia corre un pequeño animal de unos 11 centímetros de longitud. De repente de entre la maleza sale volando un insecto, en concreto un palaeodictyoptero. Nuestro protagonista no se lo piensa dos veces y sale disparado tras él, pues el hambre aprieta. Es en este momento cuando podemos apreciar lo interesante que llega a ser este animal, estamos pues delante de aquel que los hombres conoceran como Gerobatrachus hottoni (1). Una auténtica preciosidad de forma transicional, puesto que combina de forma excepcional rasgos esqueléticos de los urodelos (recordemos: salamandras y tritones) y de los anuros (ranas y sapos). Cuando no dispones de restos fósiles que corroboren el momento aproximado de divergencia entre dos especies o grupos animales puedes utilizar una curiosa técnica de análisis genético conocida como relojes moleculares. El principio en el que se basa es sencillo, suponiendo una tasa de mutación genética constante (y obviamente conocida) se puede establecer el momento de divergencia entre dos cadenas de ADN comparadas. Una vez obtenido el resultado hay que manejarlo con cuidado y esperar que el bendito registro fósil lo corrobore o lo desestime. Dentro de la paleontología existe cierto debate entre partidarios y detractores acerca de la fiabilidad de esta técnica. En el caso de los anfibios Gerobatrachus adelanta* el momento de separación entre urodelos y anuros situándola en el Pérmico Medio (1), en vez de finales del Carbonífero tal y como se obtenía mediante técnicas moleculares. Es más, Gerobatrachus arroja un poco luz sobre el incierto origen de los 3 grupos de anfibios vivos (conocidos como lisanfibios): urodelos, anuros y gimnofiónidos o cecilias. La idea que gozaba de un mayor consenso era la de un origen común de los tres, siendo la divergencia más reciente entre urodelos y cecilias durante algún momento de Jurásico. Gerobatrachus tiró por los suelos esa idea. El estudio filogenético (1) que acompañó a su descripción no solo demostraba el origen común de ranas y salamandras, es decir, serían un grupo hermano, sino que además demuestra que las cecilias tienen un origen distinto a los anteriores. Por tanto, de resultar correcto, lisanfibia no sería un grupo natural y, por tanto, no es un grupo válido. De esta forma tenemos que anuros y urodelos descanderían de los anfibios temnospóndilos, mientras que las cecilias lo harían de los lepospóndilos. Leer el resto de esta entrada »
Dinosaurios… ¡desde Sevilla! (I)

¡¡Dinosaurios en Sevilla!!
¡Por fin llegan los dinosaurios a mi amada ciudad natal! Desde hace una semana está abierta al público la exposición “Dinopétrea” en Sevilla, que muestra a los visitantes ni más ni menos que 7 esqueletos de dinosaurios (6 de ellos montados), 5 cráneos (también de dinosaurios) y algunas otras cosillas no menos impresionantes como un esqueleto montado del reptil marino Thalassomedon (un elasmosáurido), otro de un Oso de las Cavernas (Ursus spelaeus) o un trozo de un meteorito original. Yo os animo a visitarla si podéis, pues aún estará aquí hasta el 19 de Marzo, pero por si no podéis acercaros a Sevilla, os presentaré un pequeño recorrido virtual tal y como hice en su día con la exposición de Tesoros del Gobi o con los dinosaurios del Natural History Museum de Londres.
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¡¡El Monodedo!!

¿Sólo un dedo? Yo tengo cinco :D
Los alvarezsáuridos son dinosaurios verdaderamente fascinantes, y lo que es mejor, son enigmáticos, algo que les da muchas opciones a los paleontólogos para describir su modo de vida y rasgos; son dinosaurios para imaginar. Los últimos dos años fueron fantásticos para este grupo, pues aparecieron nuevas formas como Albertonykus, Kol o Haplocheirus, entre otros. Parece que este año el pequeño grupo de los alvarezsáuridos va a crecer un poco más, y esperemos que éste no sea el último alvarezsáurido del año.
El nuevo alvarezsáurido es Linhenykus monodactylus (imagen), que nos llega desde China (cómo no) con su cuerpecillo de 70cm de longitud y su único dedo, algo verdaderamente insólito, pero que es aún más extraño teniendo en cuenta que es un miembro basal de Alvarezsauridae (vivió hace 84-75 millones de años), y que sus antecesores y descendientes parientes alvarezsáuridos sí disponían de más de un dedo.Concretamente los restos salvados incluyen algunas vértebras, parte de las caderas, las extremidades posteriores casi en su totalidad y parte de las extremidades anteriores.
La mayoría de los miembros de este grupo inclasificable tienen más de un dedo, aunque tan sólo uno está desarrollado con su garrita, el resto sulen estar tan atrofiados que ni siquiera se nota su presencia a primera vista. Los mini-bracitos del nuevo Linhenykus no muestran entonces ningún problema que no hubiera antes, pues ya llevamos unos años comiéndonos el coco con para qué podían servir tan minúsculos apéndices, cuya respuesta más común, y puede que más razonable sea el uso de dichas extremidades para cavar, generalmente invadiendo colonias de termitas u hormigueros para alimentarse de estos insectos (recordemos que la dentadura de los alvarezsáuridos es tan grácil que apenas podría morder nada). A mí personalmente me parece algo poco creíble, creo que esa hipótesis puede ser más aplicable a los ornitomimosaurios puros (Gallimimus, Struthiomimus…) pero sólo es una opinión personal.















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