Archivo de la categoría ‘Paleontología’
De Nessie y escrotos
Hace un mes que Nature cumplía 100 años. Toda una centuria arrojando luz en el conocimiento humano. Por ella han pasado artículos históricos, así de primeras se podría citar el descubrimiento de la doble hélice en la que se configura el ADN a manos de Watson y Crick en el ya lejano 1953. Pero, a pesar de todo, a la revista le han colado algún que otro gol por la escuadra. Y, de todos ellos, tal vez el más famoso de todos tenga que ver con el críptido más salao y majete de los que “pueblan” este planeta: Nessie.
La Vanguardia y vergüenza ajena

Reconstrucción del pseudo-hallazgo
Ahora que ya me siento idiota por explicar semejantes obviedades, destapemos la noticia. Según el diario “La Vanguardia” han encontrado una cueva con escrituras y huellas. Y que eso es la “prueba de que coexistieron”. Lo peor de todo es que La Vanguardia se haga eco de semejante noticia con un titular como “Humanos y dinosaurios habitaron juntos”. Sólo les ha faltado poner una imagen de la casa de Pedro Picadiedra con el pie de foto “reconstrucción del hallazgo”. La Vanguardia, tu antes molabas.
ACTUALIZACIÓN: El artículo original habla del interés de los habitantes de esta zona por las icitas, a las que consideraban relacionadas con flores de loto. La coexistencia es con las icnitas ya formadas, y la pifia es 100% periodística.
Referencia: Xing, L.D., Mayor, A., Chen, Y. 2011. Lianhua Baozhai (Lotus Mountain Fortress, Qijing County of Chongqing City): direct evidence of co-existing ancient Chinese and dinosaur tracks. Geological Bulletin of China, 30(19): 1530-1537.
Dinosaurios voladores

Los pterosaurios NO SON dinosaurios.
Si la idea de dinosaurio acuático está muy incorrectamente arraigada a los reptiles marinos mesozoicos, la de dinosaurio volador lo está más aún. En multitud de libros infantiles (que son la imagen que el público general tiene de los dinosaurios) aparecen los pterosaurios como “dinosaurios voladores”, y tal vez sea esta la causa por la que personas como mi padre siempre les dice dinosaurios por mucho que le explique que no lo son. Y es que los pterosaurios están muy emparentados con los dinosaurios, siendo junto con los cocodrilios los tres grupos que se incluyen en el gran clado Archosauria, y además da la coincidencia de que tanto dinosaurios como pterosaurios vivieron en la era mesozoica y se extinguieron hace 64 millones de años. Sin embargo, ningún dinosaurio desarrolló un dedo larguísimo para sujetar una membrana de piel y volar, pues a los reptiles que desarrollaron estas alas se les llama pterosaurios.
Entonces, ¿existió algún dinosaurio (no aviano) que pudiera volar? La repuesta es sí.
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Desde el interior de un hueso
Una de las cosas que hace falta para encontrar fósiles es querer verlos. Y hasta que el ojo se nos acostumbra a cómo son los fósiles que buscamos, tendemos a pararnos a mirar cada roca. Sin embargo, no es sólo práctica lo que se necesita para distinguir el fósil de la roca. O, en nuestro caso, el hueso de la roca. En una de las escenas iniciales de Jurassic Park III, durante una excavación en Montana, Billy Brennan explica a una alumna cómo distinguir el hueso de la roca, argumentando que técnicamente es todo roca. Y que una manera de diferenciarlo es por el propio tacto, siendo el hueso suave y la roca áspera. Al margen del debate sobre las técnicas de ligoteo del jóven paleontólogo, la explicación de la fosilización de los huesos es errónea.
Y es que se tiene la idea de que los huesos, al fosilizarse, se convierten en una especie de réplica en roca, conservando únicamente su forma externa, como si alguien hubiese sacado un molde y luego lo hubiese rellenado con cemento. ¡Pero lo cierto es que esto no tiene nada que ver con la realidad! Hay muchas cosas que sobreviven del hueso original, como la propia microestructura.
¿Neandertales árticos?
De las muchas teorías que existen sobre la extinción de los neandertales (Homo neanderthalensis) parece que la pérdida de masas forestales que se inició hace entre 50.000 y 40.000 en Eurasia puede ser una de las causas más razonables para la extinción de este inquietante humano europeo (amén de la conjunción de otros muchos factores ¡claro!), este proceso, que dejó buena parte de Europa con un paisaje estepario, fue sin duda una tragedia para los neandertales.
En este sentido, esta teoría cobra mucha fuerza cuando sabemos que los últimos restos fósiles del hombre de neandertal son precisamente de los refugios forestales de la región más meridional de Europa, la península ibérica, en concreto el Algarve, Gibraltar y Málaga. Esta pequeña región fue/es casi una burbuja Africana dentro de Europa y no es casualidad que los últimos neandertales vivieran aquí.
Ahora bien, ¿qué hace un clan de neandertales en el círculo polar ártico para cuando ya estaban extinguidos de casi toda Europa?esta pregunta es la que se han debido hacer un grupo de investigadores tras el hallazgo el los Urales de una serie de herramientas de “características Musteriense” de 33.000 años de antiguedad y asociadas a la cultura neandertal.
Crónicas urodélicas (III): los otros
- Celtedens megacephalus. Fuente: Wikipedia.
Como ya se vio en la primera entrega de las Crónicas Urodélicas no todo lo que parece una salamandra lo es. Se comentó lo fácil que puede ser para alguien poco puesto en el tema el confundir a un urodelo con un lagarto. Y todo por que ambas formas conservan el plan corporal ancestral de los tetrápodos: cuerpo alargado con cuatro extremidades, rematado en una larga cola. Obviamente en el registro fósil hay cientos de ejemplares hallados con esta forma “lagartoide”. Por supuesto, estos casos se dan con lagartos de muy diferentes estripes así como con anfibios prediluvianos. De éstos últimos existe un grupúsculo un poco problemático en este aspecto. Pertenecientes al clado de los lisanfibios*, es tal el parecido con salamandras y tritones que el nombre que se les ha otorgado pone de manifiesto esta condición. Hablo de los alocaudados, traducido al castellano sería algo así como los caudados diferentes o los otros caudados (del griego “allos-”, diferente). Este clado solo incluye a una única família, los albanepertodóntidos, y de hecho es así como se los refiere en los círculos científicos.
¿Un nuevo homínido en Atapuerca?

mandíbula encontrada en la Sima del Elefante de Atapuerca en 2007 catalogada por primera como perteneciente a Homo antecessor.
Hace unos días saltó a la palestra de la evolución humana el fósil de una mandíbula encontrada en 2007 en el prolífico yacimiento de la Sierra de Atapuerca, con una cronología de entre 1,2 y 1,3 millones de años esta mandíbula ha representado la evidencia más antigua de la presencia de humanos en Europa occidental.
Hasta la aparición de esta mandíbula los restos humanos más antiguos encontrados en Atapuerca tenían una antigüedad aproximada de 800.000 años y correspondían a la especie Homo antecessor, tras lo cual, se constataba que la presencia humana en nuestro continente era mucho más antigua de lo que se pensaba. Ahora bien, según un reciente estudio (Bermúdez de Castro, 2011) morfológico de este fósil, los autores han observado ciertas discordancias que parecen indicar que la mandíbula no pertenece a la especie en un principio catalogada (Homo antecessor), e incluso es posible que tampoco pertenezca a ninguna especie hasta ahora descrita. Aunque está por ver que nuevos restos y evidencias pueden aparecer, los medios (algunos), como casi siempre han entendido muy mal dónde está el verdadero calado que implica la noticia y ven hechos donde no los hay y conclusiones que nadie ha pronunciado, la confusión puede ser ( ¡o es!) total .
La evolución humana representa uno de los desafíos más importantes de la paleontología en general, tradicionalmente los ecosistemas en los que se han desenvuelto los homínidos no han sido muy propicios para la fosilización y además no parece que nuestro linaje haya sido muy abundante en los términos que lo son (p. ej.) las grandes manadas de herbívoros de la sabana Africana, nuestra probabilidad de fosilizar fue (¡y es!) realmente baja si nos comparamos con el potencial de otras especies. En base a esta exigua información fósil y la actual genética, se ha podido ir hilvanando una serie de evidencias con otras para determinar que nuestra especie (Homo sapiens) surgió en África hace aproximadamente 170.000 años (con multitud de “peros” y “matices”).
La Biota de Jehol (I)

El mayor compsognátido conocido, Sinocalliopteryx, persiguiendo a un pequeño dromeosaurio. Ilustración de Hodari Nundu. Haz click en la imagen para verla en mayor resolución.
China, hace 125 millones de años. Un pequeño dinosaurio emplumado acecha a su presa en un bosque de coníferas. Su nombre es Sinocalliopteryx, y se trata de un terópodo de algo más de dos metros de longitud, siendo así el más grande conocido de su grupo, los compsognátidos. Su esbelta complexión y su larga cola hacen de él un corredor nato y equilibrado, y en sus dientes aserrados reside su principal arma para matar. Su presa, un joven Sinosauropteryx, anda desprevenido intentando cazar alguno de los insectos de la zona. El Sinosauropteryx es de los escasísimos dinosaurios de los cuales conocemos su color, aunque para ser exactos sólo se conece el color de su cola, que tenía anillos alternos blancos y anaranjados. ¿Cómo pueden los paleontólogos averiguar el color de un fósil? Gracias a los melanosomas, pequeños orgánulos que van insertados en las protoplumas del fósil y que en el caso extremo de que se conserven con el fósil (caso del Sinosauropteryx) nos dicen de qué color eran las protoplumas.
Pero volvamos a la escena. El Sinocalliopteryx comienza la carrera, y se lanza sobre su ágil presa, que a pesar de sus intentos por escapar cae en las garras del cazador.
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De dientes y sables parte IV
Bien, llegamos a la cuarta y última parte de la serie sobre dientes de sable, pero primero que nada, hay que revelar la identidad del cráneo misterioso del último post. Se trata efectivamente de un Metailurus, un félido auténtico, aunque perteneciente a una interesante tribu que se extinguió sin dejar descendientes.
Me refiero a la tribu Metailurini, dentro de la subfamilia Felinae, misma que incluye a la gran mayoría de félidos de pequeño y mediano tamaño en la actualidad, y eso quiere decir que, a pesar del sorprendente parecido que pueda tener con los maquerodontinos o con la pantera nebulosa, ¡Metailurus estaba más emparentado con el gato doméstico!
De dientes y sables parte III
Bien, antes de continuar con nuestro vistazo a los dientes de sable, me gustaría disculparme por un par de párrafos algo defectuosos del post anterior. El primero decía:
“Y no es el único maquerodontino gigante; ya hemos mencionado que el Homotherium alcanzaba los 400 kilos, y recientemente en Chad se descubrieron los restos de una nueva especie de Machairodus, M. kabir, que rondaba los 490 kilos de peso.”
De dientes y sables parte II
Habiendo hablado ya sobre los herbívoros con dientes de sable, desde el Tiarajudens hasta el ciervo vampiro, es hora de pasar a los depredadores; pero antes, una noticia; finalmente han sido identificados los restos de dos especies de félido dientes de sable hallados en un depósito de asfalto en Venezuela, muy similar a los famosos depósitos de La Brea en California.
Hace unos 500.000 años, el lugar estaba rodeado por amplias praderas habitadas por toda clase de grandes bestias vegetarianas, incluyendo llamas gigantes, perezosos, gliptodontes, armadillos gigantes y caballos (eso es mucha comida para gatos).














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