Archivo de la categoría ‘Criptozoología’

De Nessie y escrotos

Hace un mes que Nature cumplía 100 años. Toda una centuria arrojando luz en el conocimiento humano. Por ella han pasado artículos históricos, así de primeras se podría citar el descubrimiento de la doble hélice en la que se configura el ADN a manos de Watson y Crick en el ya lejano 1953. Pero, a pesar de todo, a la revista le han colado algún que otro gol por la escuadra. Y, de todos ellos, tal vez el más famoso de todos tenga que ver con el críptido más salao y majete de los que “pueblan” este planeta: Nessie.

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Anatomía Comparada de la Sirenita II. Aletas y membranas interdigitales

Continuamos

Después de haberos presentado a Ariel y dejar más clara que el agua mi opinión sobre todo este asunto, por fin podemos entrar en materia y comenzar a examinar la anatomía de nuestra joven protagonista. Y ya que el movimiento es lo que más caracteriza a los miembros del Reino Animal, empezaremos por su manera de moverse.

Siglos de historias y leyendas han sido más que suficientes para que, además de Ariel y su especie, aparezcan múltiples híbridos y quimeras a medio camino entre los peces y los humanos. Estos tipos en su mayoría son horribles y agresivos, residentes de siniestras lagunas y aficionados a seducir a bañistas ligeras de ropa. Otros resultan tan simpáticos y amigables que hasta podríamos irnos de parranda con ellos. Quizás sean muy diferentes entre sí, pero todos comparten un rasgo común que les aleja radicalmente de las sirenas y los agrupa dentro de lo que llamaremos “hombres-pez no sireniformes”: tienen cuatro extremidades y se mueven a través del agua remando con ellas al estilo de las ranas y los nadadores humanos. Leer el resto de esta entrada »

Anatomía Comparada de la Sirenita I. Introducción

Un puñado de hombres sin compañía femenina

Los marinos hablan de unos seres de leyenda, unas criaturas que han atormentado su imaginación desde que los primeros navegantes se alejaron de la seguridad de la tierra firme. Su mito les inspiraba temor, mas su belleza les embriagaba. ¿Qué se esconde en las profundidades del océano? ¿Quién canta esa canción que se escucha entre la bruma? ¿Con qué sueña un puñado de hombres sin compañía femenina en mitad del mar? Con las sirenas, por supuesto.

Esta serie de entradas tuvo su origen en El Jardín de Gaia y ahora que voy a proseguir aquí, he creído conveniente empezar por el principio y así aprovecho para actualizar y mejorar el texto. Os propongo realizar junto a vosotros un ensayo de biología especulativa describiendo la posible anatomía y fisiología de un organismo de ficción, basándonos  en animales reales. Ya he hecho algo parecido antes con el leviatán de “Atlantis: El imperio perdido”; pero, en esta ocasión no nos las veremos con un tremebundo artrópodo mecánico, sino con una criatura grácil, armoniosa y completamente biológica. El espécimen que usaremos en adelante como modelo será Ariel, la joven protagonista de otro de los clásicos animados de la factoría Disney: “La Sirenita”.

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Criptozoología: éxitos (y conclusiones)

Hasta hace poco existía la Sociedad Internacional de Criptozoología (ISC, siglas en inglés). Nacida en 1982 suponía la máxima autoridad en asuntos de índole criptozoológico, hasta que la iniciativa naufragó en 1998 asfixiada económicamente. A pesar de ello nos sirve perfectamente para el asunto que tenemos entre manos.

No es la única sociedad fundada cuya temática es la temática objeto de la entrada. Existe una sociedad italiana, estadounidense, belga y francesa. Hasta tuvimos una socieda española con sede en Valencia. Un rasgo común a todas ellas es la constitución de un escudo o insignia que la represente. La imagen superior corresponde al del Gruppo Criptozoología Italia. En él se ve uno de los mayores éxitos criptozoológicos: el okapi (Okapia johnstoni). No hallado hasta 1901 en las selvas de la República Democrática del Congo, esta pariente de la jirafa es el icono por excelencia de los hallazgos faunísticos. Y no es el único éxito de la criptozoología, tenemos al celacanto (Latimeria chalumnae, hallado en 1939), el gorila de montaña (Gorilla beringei, en 1903) o el tapir andino (Tapirus pinchaque, en 1829).

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Criptozoología: fraudes y mentiras

Con ustedes Yola Berrocal... estooo... uno de tantos cadáveres de lo que dicen que es una sirena. Claramente es el tronco de un mono cosido a la cola de un pez.

Si una cosa abunda en el mundo criptozoologico son los fraudes. Los hay para todos los gustos y colores, desde elaboradas genialidades de difícil descrédito hasta burdos, patéticos y hasta chapuceros intentos de engañar al prójimo.
Tal vez uno de los más singulares sea el caso de los cadáveres monmificados de sirenas que tanto aundaron en las ferias de las pincipales ciudades americanas de finales del siglo XIX. Interesantes trabajos taxonómicos de ensamblaje del tronco superior de un pequeño mono a la cola de un pez, los propietarios de éstas aseguraban provenir de remotas islas del Pacífico Sur y, obviamente, su observación solía necesitar el previo depósito de un generoso donativo. Para cuando todo el engaño se había descubierto el timador ya había puesto pies en polvorosa con los bolsillos bien llenos. Tal vez el caso más sonado de esto fuera el de la llamada sirena de Fiji. Famosa por la gran afluencia de público que fue a verla y todo gracias a la publicidad que se le dió. “Seductora criatura con los senos al aire”, así rezaba el slogan publicitario. El propietario, una pícaro inglés llamado J. Griffin (aunque no era su nombre real) combinó de esta forma dos atrayentes ganchos: tetas y cosas raras. Obviamente la “sirena” era todo lo contrario, la espantosa mueca que presentaba la cara del mono era de todo menos seductora. Para cuando se descubrió todo el pastel Griffin ya se había largado. Por increíble que parezca aún hay casos similares a este, ya no con la imposible anatomía de las sirenas, pero si con surrealista creaciones taxonómicas. Circula en Youtube un vídeo acerca de un supuesto cadáver de un humonoide diminuto o extraterrestre cazado en una granja mexicana. Muy espectacular y bonito, pero claramente se ve que es, nuevamente, un pequeño mono al que se le ha tratado la dentadura para que parezca de ligeramenta a la de un roedor.

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Criptozoología: monstruos y quimeras

Gravoide

Los gravoides se caracterizan por presentar un cuerpo vermiforme y una tremenda voracidad. Carecen de ojos y sus días transcurren bajo el suelo del Perfection Valley en Nevada (E.E.U.U.).

El guionista de “Temblores” simplemente tuvo que basarse para crear los monstruos de su película en un famoso críptido. De hecho, si sustituimos graboide por olgoi-khorkhoi y Perfection Valley por el desierto de Gobi mongolés, tenemos una rápida y perfecta descripción del gusano intestino de la muerte mongol u olgoi-khorkhoi. Bueno habría que añadirle su extrema ponzoñosidad, capaz de expulsar el veneno a distancia, y su increíble habilidad de producir mortales descargas eléctricas. Es curioso pero únicamente lo han visto nómadas mongoles y, a pesar de las diversas expediciones en su búsqueda, no existe ni una sola foto, vídeo o similar que intuya un ser físico real detrás de la leyenda. Claro que como excusa se podría decir que el Gobi ocupa una gran extensión. El primer occidental en fijarse en las historia del olgoi-khorkhoi fue Roy Chapman Andrews en los años veinte del pasado siglo, eso sí dudando seriamente sobre la verdadera existencia de éste. Posteriores autores han intentado poner cara a esta supuesta criatura, desde anfisbénidos, hasta serpientes, pasando por algún tipo de cecilia gigantesca.

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El Velociraptor desemplumado

¡Tres años de silencio son  demasiados!

En el verano de 2007 tuve la oportunidad de encontrarme cara cara con un misterioso animal (aunque cerca de él había un letrero que decía: Velociraptor mongoliensis) en la región francesa de Languedoc Rousillon, fueron décimas de segundo pero con pulso tembloroso pude captar esta impresionante foto para adjudicarme en estos momentos y a modo de “primicia”, el título de criptozoólogo honoris causa del año y el reconocimiento (esperado) de la comunidad “pseudocientífica”. No, no es un camelo, es un Velocirraptor salido de un encinar mediterraneo, con la misma mutación que algunas aves de corral tienen hoy dia, razón por la cual  el equipo multidisciplinar del Ojo de Darwin ha decidido que sólo las gallinas descienden de los Velociraptores.

Curioso y despistado Velocirraptor pillado "infraganti" en un encinar Francés.

Quién quiera saber más  puede visitar este curioso museo al aire libre en la localidad de Mèze, donde en 1996 el Paleontólogo Alain Cabot descubrió uno de los mayores yacimientos de huevos de dinosaurios  de Europa.

Nota: El autor no se responsabiliza de los ataques delirantes que puedan sufrir quienes lean la noticia…

Criptozoología: Creando monstruos

Una constante en toda población humana es la posesión de un folclore propio, que identifica al grupo como una cultura distinta a la vecina. Uno de los principales componentes de esta “consciencia colectiva” son las leyendas, historias orales que, entre otras cosas, describen elementos del entorno. Al compartir el entorno con los animales, éstos suelen ser los protagonistas de muchas de ellas, hasta el punto que el imaginativo popular crea seres de dudosa existencia entorno a los cuales gira toda la trama. A raíz de esto en los años cincuenta del pasado siglo Bernard Heuvelmans propuso la creación de una disciplina conocida como criptozoología. Ciencia para algunos, propuesta absurda con aires científicos para el mundo académico, la criptozoología se basa en el estudio de estas leyendas para el descubrimiento de nuevas formas de vida desconocidas para la ciencia occidental pero conocidas para las poblaciones locales, en el argot reciben el nombre de críptidos. Curiosamente con el apogeo de internet el número de éstos ha crecido de forma exponencial, en su momento Heuvelmans describiría a un menos de un centenar, hoy se citan, según la versión en inglés de la Wikipedia, 208, “bicho” arriba, “bicho” abajo. De forma que prácticamente todo lago de tamaño respetable poseen su propio monstruo.

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