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10 Animales con Ojos Increíbles
Pensando en qué publicar en el Ojo, se me ocurrió que mi consciencia jamás estaría tranquila si no publicaba algo sobre, bueno, ojos. Y da la casualidad de que ya había escrito antes una lista sobre diez criaturas cuyos órganos visuales se destacan ya sea por su bizarro aspecto, su increíble sofisticación, o por ambas cosas. La lista que les presento hoy ya fue publicada antes (en inglés) en el website Listverse, donde su servidor escribió alguna vez bajo el seudónimo de TyB (no pregunten como se me ocurrió este nick tan original).
Espero pues, ¡oh lectores!, que me disculpen por traerles un refrito en vez de una lista ideada originalmente para el blog. Consideren, sin embargo, que siempre es bueno reciclar ;)
Sin más preámbulos les presento a 10 Animales con Ojos Increíbles.
10 conejos que no son de Pascua
Estamos en el año chino del Conejo, a pocos meses de que se anunciase al Nuralagus rex, y en época de Pascuas por añadidura, así que el momento no podía ser mejor para postear algo sobre conejos.
Pero antes, un dato curioso. ¿Sabían que en Australia el conejo de Pascua ha perdido su trabajo? En 1991 fue reemplazado por el Bilby de Pascua, la alternativa marsupial al popular personaje. La razón es que los conejos son una plaga exótica bastante nefasta en Australia, y la Fundación Para Una Australia Libre De Conejos (por extravagante que suene, es una institución real) decidió adoptar el concepto del Bilby de Pascua, creado originalmente por una niña de ocho años, para popularizar al bilby, un marsupial nativo en peligro de extinción (debido entre otras cosas a la competencia con los conejos introducidos) y reunir fondos para su conservación. La campaña ha sido un éxito, y hoy en día muchos de los ingresos para la conservación del bilby provienen de las ventas de bilbys de Pascua de chocolate y otros productos con el tema del marsupial.
La increíble “víboruga”
Cuando era muy pequeño, solía visitar con mi familia un parque cuyo nombre real no puedo recordar, ya que en mi mente siempre fue “el parque de las orugas”. Las había en tal cantidad, que uno debía tener cuidado de no aplastarlas al caminar. Y no solo se arrastraban por el suelo, sino que subían y bajaban por los troncos de los árboles, e incluso se lanzaban al aire usando hebras de seda como paracaídas. Algunas de estas orugas “voladoras” llegaron a aterrizar en mi cabeza o en mis hombros, cosa que por aquél entonces, lo admito, me asustaba bastante.
Aún así, desde entonces he tenido una fascinación con las orugas, y como tengo la suerte de vivir en un país megadiverso, en el que se han registrado más de 22.000 especies de lepidópteros (alrededor del 13% del total a nivel mundial), nunca me han faltado especímenes extraordinarios que observar.
De dientes y sables parte IV
Bien, llegamos a la cuarta y última parte de la serie sobre dientes de sable, pero primero que nada, hay que revelar la identidad del cráneo misterioso del último post. Se trata efectivamente de un Metailurus, un félido auténtico, aunque perteneciente a una interesante tribu que se extinguió sin dejar descendientes.
Me refiero a la tribu Metailurini, dentro de la subfamilia Felinae, misma que incluye a la gran mayoría de félidos de pequeño y mediano tamaño en la actualidad, y eso quiere decir que, a pesar del sorprendente parecido que pueda tener con los maquerodontinos o con la pantera nebulosa, ¡Metailurus estaba más emparentado con el gato doméstico!
De dientes y sables parte III
Bien, antes de continuar con nuestro vistazo a los dientes de sable, me gustaría disculparme por un par de párrafos algo defectuosos del post anterior. El primero decía:
“Y no es el único maquerodontino gigante; ya hemos mencionado que el Homotherium alcanzaba los 400 kilos, y recientemente en Chad se descubrieron los restos de una nueva especie de Machairodus, M. kabir, que rondaba los 490 kilos de peso.”
De dientes y sables parte II
Habiendo hablado ya sobre los herbívoros con dientes de sable, desde el Tiarajudens hasta el ciervo vampiro, es hora de pasar a los depredadores; pero antes, una noticia; finalmente han sido identificados los restos de dos especies de félido dientes de sable hallados en un depósito de asfalto en Venezuela, muy similar a los famosos depósitos de La Brea en California.
Hace unos 500.000 años, el lugar estaba rodeado por amplias praderas habitadas por toda clase de grandes bestias vegetarianas, incluyendo llamas gigantes, perezosos, gliptodontes, armadillos gigantes y caballos (eso es mucha comida para gatos).
De dientes y sables, parte I

Cráneo y holotipo del Tiarajudens eccentricus
Nada como revisar las noticias científicas por la mañana y encontrarse con que se ha anunciado una nueva y bizarra criatura prehistórica.
La última adición al interminable bestiario paleontológico es Tiarajudens eccentricus, un extraño terápsido del suborden Anomodontia, el cual también incluye a los ligeramente mejor conocidos dicinodontes (tales como Placerias).
Tiarajudens vivió hace 260 millones de años, en el Pérmico, y se distinguía porque, a pesar de ser herbívoro (como indican sus dientes planos trituradores), contaba con dos “colmillos de sable” tan largos que sobresalían muy por debajo de la mandíbula inferior.














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