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Down House: una visita que no te debes perder
Hasta hace poco no sabía de la existencia de esta casa y de su posibilidad de visitarse. Pero me he convertido en un gran fan desde que la pisé. Estoy hablando de “Down House”, la casa en la que vivió Charles Darwin con su esposa (y prima) Emma y sus muchos hijos hasta su muerte. Esta casa está ubicada al sur de Londres, en un pequeño pueblo llamado “Downe”, y está abierta a visitas. Es más, comparada con otras casas musealizadas, es de lo mejorcito que hay. Y la entrada sólo cuesta 10 libras. ¿Os animáis?
La Vanguardia y vergüenza ajena

Reconstrucción del pseudo-hallazgo
Ahora que ya me siento idiota por explicar semejantes obviedades, destapemos la noticia. Según el diario “La Vanguardia” han encontrado una cueva con escrituras y huellas. Y que eso es la “prueba de que coexistieron”. Lo peor de todo es que La Vanguardia se haga eco de semejante noticia con un titular como “Humanos y dinosaurios habitaron juntos”. Sólo les ha faltado poner una imagen de la casa de Pedro Picadiedra con el pie de foto “reconstrucción del hallazgo”. La Vanguardia, tu antes molabas.
ACTUALIZACIÓN: El artículo original habla del interés de los habitantes de esta zona por las icitas, a las que consideraban relacionadas con flores de loto. La coexistencia es con las icnitas ya formadas, y la pifia es 100% periodística.
Referencia: Xing, L.D., Mayor, A., Chen, Y. 2011. Lianhua Baozhai (Lotus Mountain Fortress, Qijing County of Chongqing City): direct evidence of co-existing ancient Chinese and dinosaur tracks. Geological Bulletin of China, 30(19): 1530-1537.
Desde el interior de un hueso
Una de las cosas que hace falta para encontrar fósiles es querer verlos. Y hasta que el ojo se nos acostumbra a cómo son los fósiles que buscamos, tendemos a pararnos a mirar cada roca. Sin embargo, no es sólo práctica lo que se necesita para distinguir el fósil de la roca. O, en nuestro caso, el hueso de la roca. En una de las escenas iniciales de Jurassic Park III, durante una excavación en Montana, Billy Brennan explica a una alumna cómo distinguir el hueso de la roca, argumentando que técnicamente es todo roca. Y que una manera de diferenciarlo es por el propio tacto, siendo el hueso suave y la roca áspera. Al margen del debate sobre las técnicas de ligoteo del jóven paleontólogo, la explicación de la fosilización de los huesos es errónea.
Y es que se tiene la idea de que los huesos, al fosilizarse, se convierten en una especie de réplica en roca, conservando únicamente su forma externa, como si alguien hubiese sacado un molde y luego lo hubiese rellenado con cemento. ¡Pero lo cierto es que esto no tiene nada que ver con la realidad! Hay muchas cosas que sobreviven del hueso original, como la propia microestructura.
Tiranos, plumas y aquello que no se conserva
¡Bueno, empecemos en serio con esto! No sabía muy bien con qué empezar mis andanzas por estos lares, así que, impepinablemente, acabé barriendo para casa. Así que preparaos para una gran dosis de dinosaurios y evolución.
No se si muchos de vosotros seguiréis tan de cerca el mundo dinosauriano como para haber leido acerca de esto, pero allá va: Tyrannosaurus, el gran carnívoro, el rey de los reptiles tiranos, pudo haber estado cubierto por plumas. Los que ya lo supierais no habréis reaccionado de manera alguna. Los que no, quizás os hayáis quedado a cuadros. Y aquí es cuando llegamos a la parte principal del tema de hoy: “¿cómo sabemos eso?”











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