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Tribulaciones de un pulmón subacuático
Volvemos a la cuestión que dejé pendiente. Si las holoturias han demostrado que es factible tomar el oxígeno disuelto en el agua mediante pulmones y vivir para contarlo, ¿por qué los tetrapodos que regresaron al mar continuaron respirando aire en lugar de adaptar sus pulmones a la respiración subacuática?
Debo decir que vuestra participación en los comentarios ha sido digna de admiración y habéis sabido responder de tal forma con vuestras propias palabras que opino que esta entrada ya apenas carece de sentido. Sé que mis explicaciones ahora os van a sonar más simplonas que las lecciones de “izquierda y derecha” de Barrio Sésamo, pero os ruego que tengáis paciencia.
Aclaremos una cosa antes de seguir adelante. Algunos de vosotros habéis hecho referencia a una de las normas no escritas de la evolución que reza así: “Un cambio anatómico sufrido durante el proceso evolutivo de una estirpe no puede ser revertido de la misma manera“; o dicho con tecnicismos de genético: “Cada gen es irrepetible, y una vez mutado o eliminado no volvera a aparecer“.
Pulmones de holoturia
Antes de continuar con las entradas dedicadas a nuestra afamada Sirenita, debo hacer un inciso para explicar antes un asunto importante a la vez que hablamos de las holoturias, unas criaturas tan extrañas y alejadas de nuestra vida cotidiana como las sirenas, pero tan reales como el perro del vecino.
Y a pesar de su realidad, puede ser complicado encontrar a alguien con el que hablar de ellas. Lo he comprobado. Puedes conversar con alguien sobre caballos, tortugas, pájaros y demás animalillos peludos o escamosos sin parecer un friki, pero aquellos que participen en una tertulia sobre las holoturias deben ser bichos raros necesariamente. Leer el resto de esta entrada »
Se necesitan titís para buscar guacamayos de Spix. Razón aquí
Vamos a hablar del nuevo estreno de cine de animación, “Rio“. Además de recrear con bastante fidelidad a una muchedumbre de especies de aves, de ponerlas a bailar y cantar a ritmo de samba, y de presentar al público la dificil situación del guacamayo de Spix (Cyanopsitta spixii), he observado un detalle que me ha llamado mucho la atención.
Debo advertir que esta entrada va dirigida para aquellos que ya han visto la película, o bien para los que aun no pero no les importa conocer un detalle interesante. De todos modos, descuidad. Lo que voy a contaros solo es una mera curiosidad y poco más os revelará sobre el argumento que aun no sepáis.
Día de la Tierra 2011
Este es un día a tener en cuenta, visitantes de “El Ojo de Darwin”. Desde principios de la década de los 70, cada 22 de Abril se celebra el “Día de la Tierra” para recordarnos la obligación que tenemos los humanos con nuestro planeta para cuidarlo, protegerlo y conservarlo como si fuese nuestro mayor tesoro, porque eso es justo lo que es.
Quizá nuestro hermoso planeta azul no sea más que una mota de polvo suspendida en un rayo de Sol, una mota que a veces se vuelve tan hostil cuando el suelo se estremece bajo nuestros pies (que se lo digan a los japoneses), o el agua inunda nuestros hogares o una horda de mosquitos se abate sobre nosotros por las noches. Pero esto solo son minucias.
Anatomía Comparada de la Sirenita II. Aletas y membranas interdigitales
Después de haberos presentado a Ariel y dejar más clara que el agua mi opinión sobre todo este asunto, por fin podemos entrar en materia y comenzar a examinar la anatomía de nuestra joven protagonista. Y ya que el movimiento es lo que más caracteriza a los miembros del Reino Animal, empezaremos por su manera de moverse.
Siglos de historias y leyendas han sido más que suficientes para que, además de Ariel y su especie, aparezcan múltiples híbridos y quimeras a medio camino entre los peces y los humanos. Estos tipos en su mayoría son horribles y agresivos, residentes de siniestras lagunas y aficionados a seducir a bañistas ligeras de ropa. Otros resultan tan simpáticos y amigables que hasta podríamos irnos de parranda con ellos. Quizás sean muy diferentes entre sí, pero todos comparten un rasgo común que les aleja radicalmente de las sirenas y los agrupa dentro de lo que llamaremos “hombres-pez no sireniformes”: tienen cuatro extremidades y se mueven a través del agua remando con ellas al estilo de las ranas y los nadadores humanos. Leer el resto de esta entrada »
Anatomía Comparada de la Sirenita I. Introducción
Los marinos hablan de unos seres de leyenda, unas criaturas que han atormentado su imaginación desde que los primeros navegantes se alejaron de la seguridad de la tierra firme. Su mito les inspiraba temor, mas su belleza les embriagaba. ¿Qué se esconde en las profundidades del océano? ¿Quién canta esa canción que se escucha entre la bruma? ¿Con qué sueña un puñado de hombres sin compañía femenina en mitad del mar? Con las sirenas, por supuesto.
Esta serie de entradas tuvo su origen en El Jardín de Gaia y ahora que voy a proseguir aquí, he creído conveniente empezar por el principio y así aprovecho para actualizar y mejorar el texto. Os propongo realizar junto a vosotros un ensayo de biología especulativa describiendo la posible anatomía y fisiología de un organismo de ficción, basándonos en animales reales. Ya he hecho algo parecido antes con el leviatán de “Atlantis: El imperio perdido”; pero, en esta ocasión no nos las veremos con un tremebundo artrópodo mecánico, sino con una criatura grácil, armoniosa y completamente biológica. El espécimen que usaremos en adelante como modelo será Ariel, la joven protagonista de otro de los clásicos animados de la factoría Disney: “La Sirenita”.
Tiburón limón, tiburón con limón
¡Hola, visitantes de “El Ojo de Darwin”! En mi primera entrada en este rincón de la blogosfera, y puesto que vengo de un Jardín, voy tratar de explicaros un tema importante en el mundo de la biología citando en primer lugar a una planta por todos conocida: el limón (Citrus x limon).
Quizás alguna vez os habréis hecho esta pregunta: ¿qué necesidad tienen los hombres de ciencia de ponerle a las plantas y los animales unos nombres tan raros y aparatosos? ¿Qué sentido tiene llamar “Citrus × limon” a un fruto que cualquier hijo de vecino conoce por limón? ¿Por qué esa manía de complicar las cosas sencillas de por sí?
No es por gusto. Hay un buen motivo para ello. Cierto que “limón” es el nombre español del fruto del limonero, pero en inglés se refieren a él como ”lemon“; en francés, es “citron“; en alemán, es “zitrone“; y a saber cómo se dice en árabe, en swahili o en japonés. Pero si alguien, venga de donde venga y hable en la lengua que quiera hablar, dice Citrus x limon, tened por seguro que lo primero que se os vendrá a la cabeza será un fruto amarillo de forma oval y con un zumo de excelente sabor para condimentar el pescado frito. Y es que Citrus x limon no solo es la denominación biológica del típico limón, sino que es nada menos que su nombre internacional.















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